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miércoles, 19 de octubre de 2011

La verdad sobre mi amor por Boca


Hoy por la tarde un amigo me decía, no sin cierta insolencia, “yo no respeto a la mujer que habla de fútbol, yo soy machista”. Sonreí, desestimé el comentario, e inmediatamente volví a fijarme si las entradas para el partido de la noche (Boca-Colo Colo) aún estaban en mi billetera. Por suerte sí. Y respiré aliviada…

Hace un rato nomás regresé de la cancha. Boca ganó 4 a 3 a Colo Colo, marcando, según otro amigo, “una remontada histórica” (así sus palabras).

Entonces recordé por qué me gusta tanto el fútbol, por qué me fanatiza de este modo Boca. A la Bombonera fui con mi papá, y cada remate que dio dentro del arco del equipo chileno para mí significaba mucho más que un gol. Porque mi viejo hoy me abrazó cuatro veces, en esos cuatro tantos, y eso se sintió buenísimo. El tenía la mirada espejada, repleta de adrenalina (realmente mi papá sí lleva el fútbol en la sangre…), y yo, tan chiquita a su costado, tan enorme a la vez, me hice cómplice en esos festejos interminables… apretando duro mis manos en su espalda, como si me rescataran.
Lo abracé con fervor, con amor, en esos cuatro goles. Y fueron abrazos tan vivos, tan hermosos, como los que ya ni recordaba.

Boca me regala momentos increíbles con el viejo, un tipo al que la vida lo trató bastante duro de a ratos, y nunca nadie le enseñó que la ternura también es cosas de hombres. Por suerte, él no cree que la mujer y el fútbol son incompatibles. Por eso me lleva, cuando se puede, a la cancha. Y si Boquita hace un gol, me abraza así de fuerte.
Y yo la paso de maravillas.

jueves, 12 de julio de 2007

Me sobran los motivos (a mí también)

M.F

Elijo ser periodista porque refuto la sospechosa verdad, de que la Verdad, es un pretensión desmedida. Y porque sigo buscándola.
Elijo el periodismo porque quiero saber. Porque se bien que aún no se. Porque pregunto, avida, sedienta y sin orillas, esperando una revelación a cada paso.
Elijo ser periodista porque tengo un corazón galopante, pícaro, libre y peregrino. Una vocación excursionista que quiere caminar y seguir coloreando con palabras las ideas.
Elijo el periodismo y elijo llegar a ser, sin con-ceder.

Respiro profundo y mis intenciones comienzan a plasmarse en papeles.

Toman cuerpo y se alzan gaviotamente al vuelo (y al juego).
Y mi exploración encuentra un arenero infinito...