sábado, 19 de julio de 2008

El amor en los tiempos del cólera...


"Los hombres somos unos pobres ciervos de los prejuicios. En cambio cuando una mujer decide acostarse con un hombre, no hay talanquera que no salte, ni fortaleza que no derribe, ni consideración moral alguna que no esté dispuesta a pasarse por el fundamento: no hay Dios que valga"